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Trump renombra la IA como «Super Inteligencia» por decreto presidencial

En la administración estadounidense, la palabra «AI» queda prohibida: la Casa Blanca impone «SI», de Super Intelligence, y encarga a su asesor científico redactar la definición federal.

Trump renombra la IA como «Super Inteligencia» por decreto presidencial
Fuente : The White House · The White House · 29 de septiembre de 2026Ver el original ↗

En breve

El 29 de septiembre de 2026, Donald Trump firmó una Executive Order que sustituye «Artificial Intelligence» por «Super Intelligence» en todos los documentos no legislativos del poder ejecutivo federal. El texto encarga al Assistant to the President for Science and Technology la redacción de una definición oficial. Es una decisión de vocabulario, pero fija el marco político y simbólico en el que Washington piensa la tecnología.

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La Casa Blanca ha encontrado cómo hacer la IA más potente sin tocar ni una sola GPU: cambiarle el nombre. A partir de ahora, en la administración estadounidense ya no se dice «IA» sino «Super Inteligencia», un poco como si renombraras tu utilitario «Fórmula 1» para ganar tiempo en la autopista. Lo mejor es que las políticas de Biden se han convertido retroactivamente en políticas «SI», mientras que el plan estrella de julio de 2025 sigue llamándose AI Action Plan. Da risa, pero cuando un Estado decide oficialmente qué significa «superinteligencia», también decide qué se espera de esa tecnología, y qué ya no se puede temer de ella.

Para recordar

  1. 1

    Una Executive Order firmada por Donald Trump sustituye los términos «Artificial Intelligence» y «AI» por «Super Intelligence» y «SI» en todo el poder ejecutivo federal.

  2. 2

    La obligación abarca la correspondencia oficial, la comunicación pública, los documentos de política pública y los documentos no legislativos: las leyes aprobadas por el Congreso no se ven afectadas.

  3. 3

    Las agencias reciben la orden de «dejar de reconocer» los antiguos términos AI y Artificial Intelligence.

  4. 4

    El Assistant to the President for Science and Technology (APST) debe proponer una definición federal de la «Super Intelligence» e identificar las medidas ejecutivas necesarias para aplicarla.

  5. 5

    La Casa Blanca justifica el cambio con la idea de que «artificial» sugiere una simple imitación de la inteligencia humana, cuando las tecnologías actuales la superarían.

  6. 6

    El texto recuerda el balance de la administración: más de 5.000 millones de dólares para la Genesis Mission, el AI Action Plan de julio de 2025 (más de 90 acciones federales) y un National Super Intelligence Policy Framework presentado en marzo de 2026.

Lo que dice el decreto

El núcleo del texto es léxico. Todos los departamentos y agencias federales deben emplear «Super Intelligence» y «SI» en sus comunicaciones y documentos oficiales, y dejar de «reconocer» los términos «Artificial Intelligence» y «AI».

El alcance está delimitado con precisión a los documentos «non-statutory» del poder ejecutivo. Es decir, las leyes existentes, que hablan de inteligencia artificial, permanecen sin cambios: un decreto presidencial no puede reescribir el derecho votado por el Congreso.

El decreto todavía no aporta una definición. Encarga al APST, el asesor científico del presidente, proponer una que «refleje el estado de esta extraordinaria tecnología de frontera», y enumerar las acciones ejecutivas adicionales necesarias.

El argumento de la Casa Blanca

La justificación se resume en una idea: Estados Unidos es «el líder mundial» del sector y debe usar un nombre a la altura de su promesa. El fact sheet recuerda que el país es «la cuna» de la IA, cuyo desarrollo lidera desde hace más de 70 años.

El término «artificial» se considera reduccionista. Según el texto, implica una simple imitación o automatización de la inteligencia humana, cuando las tecnologías actuales permitirían a los estadounidenses «lograr lo que antes era imposible».

El nuevo nombre también debe servir como herramienta de dirección: garantizaría que las agencias permanezcan «centradas» en ampliar las capacidades y aplicaciones, para la economía y la vida cotidiana de los estadounidenses.

Un balance político reescrito en «SI»

La segunda mitad del fact sheet traza el balance de la administración, relatado por completo con el nuevo vocabulario. Las políticas de la administración Biden, eliminadas nada más regresar Trump al poder, se convierten en políticas «SI» calificadas de «excesivas y perjudiciales».

Se citan tres hitos. La Genesis Mission, dotada con más de 5.000 millones de dólares, busca acelerar los avances en ciencia, medicina, energía e industria. El AI Action Plan de julio de 2025 recoge más de 90 acciones federales para «ganar la carrera». El National Super Intelligence Policy Framework de marzo de 2026 formula recomendaciones legislativas.

El texto tropieza con una incoherencia: el AI Action Plan conserva su nombre original, mientras que la frase que lo describe ya habla de «carrera hacia la SI». El cambio de vocabulario se aplica al presente, pero el pasado documental sigue en «AI».

Lo que el texto no dice

El decreto no crea ningún presupuesto, ninguna obligación técnica ni ninguna norma para las empresas privadas. Su alcance se limita, por ahora, al vocabulario, a la espera de la definición del APST.

Tampoco precisa cómo se articulará la futura definición con el sentido que el término ya tiene en la investigación. «Superintelligence» designa allí, en general, un sistema que superaría ampliamente al ser humano en prácticamente todos los ámbitos, un umbral que el fact sheet no reivindica explícitamente.

“The name Super Intelligence conveys the true capabilities of the technologies being developed today”
“not simply imitating or automating human intelligence as is implied by the term “Artificial Intelligence.””
“The United States is the world leader in Super Intelligence, and the Federal government should use a name that reflects the full promise and opportunity of these technologies.”

Por qué importa

En el fondo técnico, nada cambia: los modelos no se vuelven más capaces por renombrarlos. Pero esta decisión de vocabulario no es trivial. En el debate sobre la IA, «superinteligencia» es la palabra que los investigadores en seguridad emplean para designar el umbral de riesgo máximo, aquel que justifica los llamamientos a la prudencia. Al asociarla oficialmente a las herramientas actuales y vincularla únicamente a «promesa» y «oportunidad», la Casa Blanca vacía al término de su carga de alerta e instala una lectura puramente ofensiva, en la lógica de «carrera» que atraviesa todo el texto. La verdadera apuesta se jugará en la definición federal que debe proponer el APST. Según sea amplia o estricta, podrá servir de palanca jurídica para clasificar, financiar o eximir a ciertos sistemas. Queda un riesgo muy concreto de confusión: las leyes seguirán hablando de «AI», el ejecutivo hablará de «SI», y los socios internacionales tendrán que traducir. Un decreto sobre las palabras también puede ser un decreto sobre el marco de pensamiento.

#ia#superinteligencia#política#estados unidos#regulación
Fuente original
Fact Sheet: President Donald J. Trump Inaugurates The Era of Super Intelligence
The White House
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